miércoles 13 noviembre, 2019
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La Municipalidad de Gualeguaychú «solicita al gobierno provincial la paralización y demolición de las obras del barrio náutico Amarras»

El gobierno municipal trabaja para lograr el cumplimiento de los objetivos de la planificación estratégica enmarcados dentro del Compromiso Ambiental, siendo este un eje fundamental desde el inicio de la gestión.

El gobierno municipal trabaja para lograr el cumplimiento de los objetivos de la planificación estratégica enmarcados dentro del Compromiso Ambiental, siendo este un eje fundamental  desde el inicio de la gestión y una de las principales políticas de Estado que se implementan en la ciudad. Glifosato cero, no a Amarras, y frenar el desmonte son algunas de las manifestaciones que se realizaron a lo largo de estos tres años y medio de gobierno.

Hoy la ciudad atraviesa la segunda crecida del río Gualeguaychú del año, afectando a cientos de vecinos que deben abandonar sus hogares para trasladarse a los centros de evacuados o a casas de familiares. El gobierno local reafirma su compromiso ambiental y continuará trabajando fuertemente para  evitar modificaciones al curso natural de nuestro río que afecten a los vecinos y las vecinas.

A través de una nota, la Municipalidad de Gualeguaychú solicita al gobierno provincial la paralización y demolición de las obras del barrio náutico AMARRAS. La nota destaca que “todas las previsiones que el estudio realizado por los técnicos y científicos de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata, designada por la Secretaría de Ambiente de la provincia han ocurrido, y se han verificado en la inusitada y cruenta inundación que sufre nuestra ciudad desde el día 18 de junio, donde la aguas provenientes del desagüe de los campos producto de las lluvias que han azotado la cuenca, no han podido desagotar naturalmente, potenciado por la grave afectación del valle de inundación que se ha producido por las obras de elevación de una vasta zona costera a raíz de la construcción del barrio náutico AMARRAS sobre la costa este del Rio Gualeguaychú”.

En tal sentido se solicita “que en el marco del procedimiento administrativo ordene la paralización de las obras y la demolición de  todo el relleno que Altos de Unzué S.A. ha construido sobre el valle de inundación, obras que se han continuado ejecutando al amparo de ilegítimas autorizaciones administrativas de la Municipalidad de Pueblo General Belgrano, que esta Municipalidad viene denunciando sistemáticamente”.

Los terraplenes en la zona del loteo se han elevado entre 8 y 9 metros, tan es así, que hoy, AMARRAS el único lugar no inundado de toda la zona, ello en función de que el agua que desplaza el terraplén ingresa profundamente en el casco urbano impactando de pleno en la ribera opuesta afectando zonas densamente pobladas (Barrios Cuchilla, Tiro Federal entre otros) que se ve hoy aumentado severamente por la inundación de sus viviendas. Tal como lo hemos expuesto en las distintas instancias, la obra nunca fue expuesta a la consulta y a la participación plena de los habitantes de Gualeguaychú quienes debieron ser informados conforme a las pautas de “comunicación plena” que debe darse en este tipo de emprendimientos.

La destrucción del monte nativo para dar lugar al monocultivo

Nicolás Bertrám investigador del INTA de Marcos Juárez sostiene que «el modelo productivo que adoptó la Argentina quiebra la regulación natural, el monocultivo con agrotóxicos le deja lugar a la deforestación y a la ganadería. En la década del 70 la napa estaba a 14 metros de profundidad, hoy está a medio metro. Es un fenómeno que llegó para quedarse, excepto que tomemos otro camino respecto del consumo de agua. Consumir agua es poner pastura, poner dobles cultivos, forestar ambientes con mayor riesgo. Tenemos que poner especies vegetales que consuman por lo menos lo que está lloviendo en el año. Si no consumimos lo que llueve en el año, con una napa que está a 50 centímetros, esto nos va a traer dolores de cabeza todos los años, inclusive los años en que llueve menos de lo normal”.

La importancia de los humedales para evitar inundaciones

Los humedales, denominados de esta manera por ser húmedos, son zonas de la superficie terrestre que están temporal o permanentemente inundadas, o saturadas con agua durante un tiempo considerable, que tienen ecosistemas con biodiversidad específica que pueden vivir en ellos. Se incluyen en el concepto lagunas, pastizales, inundables, esteros, zonas costeras de ríos y de mar, entre otras. Todos comparten una característica: el agua juega un rol fundamental determinado por su estructura y su funcionamiento ecológico y donde el agua se junta con la tierra.

El atropello más grave que sufren estas áreas que deben ser priorizadas, lo constituyen las urbanizaciones emplazadas en esas superficies, relleno y dragado para construcción de barrios náuticos privados y la agricultura convencional, sin atender las recomendaciones de las opiniones técnicas.

Otro de los factores que alteran gravemente los humedales, son los agrotóxicos, que van cambiando las propiedades y componentes de dichos ecosistemas. Las consecuencias de esta urgencia ambiental están a la vista diariamente, ya que Gualeguaychú, al ser una ciudad costera, posee diversos humedales a la vera del rio, los que al no ser reconocidos como tales se encuentran desamparados, sufriendo aumentos atípicos de inundaciones, disminución de la fauna y flora, alteraciones en el paisaje natural, etc., lo que obliga a repensar nuestras acciones.

Los humedales son indispensables por los innumerables beneficios o «servicios ecosistémicos» que brindan a la humanidad, desde suministro de agua dulce, alimentos y materiales de construcción, y biodiversidad, hasta control de crecidas, recarga de aguas subterráneas y mitigación del cambio climático. Tienen la capacidad de brindar beneficios y servicios ambientales para el bienestar humano: poseen la capacidad de mitigar inundaciones debido a la composición de «esponja» que le permite absorber el agua en momento de exceso y la libera en momento de sequía.

Preservación de la costa ribereña, una política de Estado

En diciembre de 2016 el Concejo Deliberante aprobó la ordenanza que determina la prohibición de la habilitación y/o construcción de todo nuevo emprendimiento residencial, turístico o de cualquier otra índole, así como también toda actividad, obra, movimiento de suelo, relleno de terrenos y construcciones que se pretenda realizar en las costas ribereñas del ejido Gualeguaychú, tanto sobre el río Uruguay, el río Gualeguaychú, así como sobre el arroyo Gualeyán y arroyo El Cura, otros arroyos internos y/o cañadas que desagüen en ellos, que impacten definitivamente en forma negativa sobre el suelo, aire, agua, biodiversidad y/o ecosistema a la vera de las mencionadas costas,  alteren el medioambiente y/o el cauce natural de las aguas.»

Entre sus extensos fundamentos se encuentra considerar la importancia y abundancia de los humedales, y allí detalla que actualmente el 23% de la superficie de Argentina está ocupada por humedales. «Estos sistemas que ayudan a preservar la calidad y cantidad de agua dulce aprovechable y aunque es coherente pensar que no se puede permitir que se pierdan humedales por motivos ambientales, sociales o económicos» aclara la norma, y concluye «es probable que ya se haya perdido el 50% de los humedales presentes en el mundo».

En este sentido, la ordenanza de Costas ribereñas se enmarca en el deber del Estado Municipal de salvaguardar el patrimonio natural, a fin de que las futuras generaciones puedan apreciar los espacios naturales, asegurando el bienestar de la población, la protección del medio ambiente, el equilibrio ecológico y la estética paisajista.

Dragado del río Gualeguaychú

Es un valor fundamental para nuestra visión de Estado la integración de los pueblos libres, su desarrollo, prosperidad y el respeto a su identidad como tales, su soberanía, su cultura, su hábitat, el cuidado de su ambiente y salud, y sobre todo su libre determinación.

En 2017 la Municipalidad, en conjunto con la Prefectura Naval, inició gestiones ante diversos entes provinciales y nacionales para el redragado del canal de acceso al río Gualeguaychú.

El río tiene una cuenca de 7.000 km² al cuerpo receptor río Uruguay aliviando la recurrente amenaza de inundación por lluvias extraordinarias en la misma, circunstancia incrementada por el cambio climático

En 2017 el gobierno municipal envió una nota a la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables de la Nación, donde se describe que los caudales erogados por la represa de Salto Grande próximos a los 30.000 m³/s producen un arrastre de sedimento  que por razones geográficas terminan sedimentando en los primeros 100 km del río Uruguay. Tal situación, llevó a que ya en 1860 se iniciaran los pedidos de canalización lográndose que a principios del siglo pasado, el canal de acceso al río Gualeguaychú desde el Uruguay fuera protegido mediante la construcción de una escollera con murallón de 1.900 metros por cinco de ancho constituyendo un canal de 50 metros de ancho.

La sedimentación permanente natural del río Uruguay enunciada precedentemente y la falta de redragado de mantenimiento ha producido la obstrucción suficiente para que el acceso seguro al río Gualeguaychú sea inviable en condiciones normales de altura del río Uruguay, aún para veleros.