Tue02092014

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Atenas retiró el número 11 de Diego Osella

 

Diego Osella jugó 20 temporadas en Atenas, ganó 6 títulos de Liga y es el que jugó más partidos con el Griego.

 

Marcelo y “Pichi” ya no estarán solos. Desde ayer, la “11” de Diego Osella también adornará el techo del Polideportivo Cerutti, después de que la dirigencia griega decidió retirar su camiseta en reconocimiento a la trayectoria del pivote de Oncativo en la entidad, donde jugó 943 partidos entre 1988 y 2010.

 

La ceremonia se realizó en el entretiempo del partido ante un estadio que lo aplaudió de pie.

 

Osella también recibió una tapa de La Voz del Interior de manos de Sebastián Lazcano, de marketing del diario.

 

“Esto me pone muy feliz, porque es Atenas y porque uno tuvo algo que ver con su historia. Ver la camiseta con mi apellido colgada ahí, al lado de ‘Pichi’ (Campana) y Marcelo (Milanesio), será un orgullo para mí y mis hijos. Como muchas de las cosas que me pasaron en mi carrera, nunca lo había soñado”, le dijo ayer a Mundo D desde el oeste cordobés.

 

–Ya pasaron casi siete meses desde que dejaste el básquet. ¿Cómo te sentís hoy? 

 

–El duelo por el básquet, al menos por ahora, no me aparece. Después de tanto tiempo ya estaba cansado, la cosa no daba para más y la decisión la tomé yo. No tengo ningún problema. Estoy alejado, en un lugar tranquilo, y no extraño nada. Sólo fui a ver un juego en Paraná y otro en Córdoba. 

 

–¿Le bajaste el telón al básquet? 

 

–No, pero lo sigo poco. Además si quiero ver un partido me quitan el control. Sólo vi los de la selección en el Preolímpico. Por ahí chequeo algo sólo para ver cómo les va a los amigos del básquetbol. Pero aquí en Nono es otro ritmo, me acuesto y me levanto temprano. Me entero de la Liga leyendo el diario en la estación, cuando voy a tomar un café. pero no la sigo mucho. No lo hacía cuando era jugador, menos ahora. 

 

Un retiro lejos de casa 

 

El 17 de abril pasado, Diego jugó su último partido con la camiseta de Sionista, adonde se marchó después que Atenas no lo tuviera en cuenta. 

 

–¿Te hubiera gustado otro final para tu carrera? 

 

–Es lo que hay (se ríe). Quería terminar en Atenas, pero no me necesitaban. Decidí que fuera en Sionista y más allá de los resul¬tados (el equipo salvó la categoría en la última fecha) conocí gente muy respetable para el básquet argentino. No tuve la oportunidad de cerrar en el club que me inicié, pero mi amor por Atenas no iba a cambiar por eso. El nombre de Atenas está por arriba de cualquiera. No tengo reproches para quien no quiso contratar a alguien que no quería en su plantel. Soy hincha de Atenas y no podría tener un mal pensamiento para el club. 

 

–¿No te gustaría estar ligado al básquet de alguna manera? 

 

–Ahora estoy con mis proyectos de cabañas. El año que viene tal vez, porque tengo tres varones que les gusta jugar y aquí no tienen dónde hacerlo. Facundo, el más grande (tiene 14), hace 40 kilómetros en ómnibus para entrenar en Defensores del Oeste, en Villa Dolores. Me gustaría intentar una escuelita de básquet o algo similar y que de aquí mandemos alguien para Córdoba, como alguna vez fue (Medardo) Ligorria. 

 

Osella está lejos del gimnasio, aunque admite que no le gustaría “estar Panzón” y eso lo obligará a correr otra vez: “Siempre digo que arranco con la rutina, pero al final me quedo en el ya empiezo”. Al fin y al cabo, el gladiador de más de mil partidos, tiene derecho al descanso.  (La Voz del Interior)

 

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