Fri19122014

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Crece la tendencia argentina de buscar tecnología barata en ciudades de países limítrofes

Les han dado en llamar ‘las nuevas uruguayanas’. Paysandú, Fray Bentos, Colonia, Salto, Carmelo, Santiago, Ciudad del Este o Villazón se han ido sumado a la lista de destinos elegidos por los argentinos para adquirir productos tecnológicos a menos de la mitad de precio o acceder a modelos de marcas que no se consiguen localmente.

 

Las restricciones del gobierno nacional, tendientes a impedir el ingreso de productos importados, generan día a día mayores consecuencias. Las empresas se quejan por no poder hacerse de insumos y repuestos, lo que las obliga a tener que demorar ventas o a detener líneas de producción; mientras que los consumidores, reniegan de tener que pagar bastante más por mercadería nacional en comparación a los valores que exhiben artículos similares en otras capitales de la región.  

De modo que, aquellos que pueden viajar, aprovechan para adquirir las nuevas tecnologías en el exterior, a precios accesibles. Quienes ven más limitadas las posibilidades de cruzar la frontera, esperan a que un conocido lo haga para encargarle la compra de algún artículo.

 

Así lo describe un artículo del sitio web iProfesional, que también recaba las experiencias de quienes se suben a ‘tours de compras’ hacia ciudades de países limítrofes para adquirir en esos destinos las cosas que localmente no se consiguen o que cuestan mucho menos. 

En busca de las ‘nuevas uruguayanas’

 

Hubo una época en la que los argentinos realizaban verdaderas caravanas al exterior para comprar todo lo que encontraban a su paso. En aquel entonces el dólar estaba atado a una tablita, que lo obligaba a subir muy por debajo de la inflación, y eso había transformado a los salarios de los argentinos en los más altos de la región. Como la suba de precios interna era alta, los precios en el mercado doméstico subían muchísimo más que en el exterior. 

De modo tal que ir de shopping fronteras afuera resultaba un verdadero negocio. Era normal ver largas filas de micros saliendo desde Argentina hacia otros destinos. Fueron los años conocidos como los de la ‘plata dulce’. Y la ciudad brasileña de Uruguayana se había constituido en el epicentro de las compras, a la que concurrían miles de argentinos para adquirir desde un simple juego de sábanas hasta tecnología de última generación.

 

Fue un fenómeno que caracterizó a buena parte de los años ‘80. Y hasta dio lugar a una película, que tuvo el mérito de dejar plasmada esa euforia consumista. Luego llegaron los ‘90. Se instauró el 1 a 1, la tecnología comenzó a abaratarse y la ciudad brasileña fue perdiendo protagonismo, en manos de una mayor disponibilidad de productos en las góndolas del país. 

Las vueltas del destino y de la economía nacional, han hecho que 30 años después vuelva a reeditarse una nueva versión de la saga aunque, esta vez, los argentinos redescubrieron ‘nuevas uruguayanas’.

 

Ciudades uruguayas como Paysandú, Fray Bentos, Colonia, Salto, y Carmelo; chilenas como Los Andes y Santiago, viven cada fin de semana largo o período vacacional una auténtica invasión de turistas argentinos que no dudan en viajar para llevarse todo tipo de artículos, desde planchas hasta notebooks. 

Pero la tendencia no se agota ahí. A la par de estos puntos, sigue en alza la preferencia de muchos argentinos de aventurarse hacia destinos como Ciudad del Este, en el área paraguaya ubicada en la controvertida Triple Frontera, e incluso, ya en el norte, en localidades de tradición comercial como Villazón, Bolivia.

 

Chile 

La marcada tendencia a visitar países limítrofes en busca de gangas quedó en marcada evidencia hace escasos días, cuando la Aduana de Mendoza reveló que durante los fines de semana largos, 7 de cada 10 autos argentinos que cruzaron a Chile por el paso Los Libertadores, regresaron con equipamiento comprado del otro lado de la Cordillera.

 

Si bien los compradores argentinos se inclinaron por adquirir computadoras portátiles y LCD, lo cierto es que las autoridades de control chilenas detallaron que muchos turistas “regresaron a la Argentina también con otros productos, como heladeras, lavarropas y hasta bicicletas”. 

Es que los precios exhibidos muestran una conveniencia que, se teme, irá en aumento. Por ejemplo: un LED HD de 42 pulgadas se consigue a 3.000 pesos argentinos en cualquier retail de Santiago. Por la misma marca, en casas de electrodomésticos del interior del país se deben desembolsar unos 5.300 pesos. Para ingresar el artículo, una familia de cuatro personas debe pagar 525 pesos de impuesto aduanero; aun así, el ahorro se acerca a los 2.000 pesos.

 

Según pudo constatar iProfesional, en las principales cadenas chilenas, tales como Ripley o Falabella, la electrónica llega a costar la mitad que en Argentina. Al parecer, el secreto consiste en que el país trasandino no tiene una presión tributaria fuerte en este segmento. 

Pero no sólo en Mendoza se da el fenómeno. En el último tramo de 2011 y principios de este año, los registros de aduanas chilenas del paso Cardenal Samoré, en Osorno, reflejaron un aumento en la cantidad de visitantes.Tal como era de prever, un 85 por ciento eran argentinos a la caza de electrodomésticos. Buena parte de ellos, provenientes de Bariloche -distante 117 kilómetros de Osorno- y de El Bolsón, a 240 kilómetros de la ciudad trasandina.

 

“En los últimos dos meses hubo varios feriados en la Argentina que incentivaron el viaje de habitantes de ciudades cercanas. En nuestro caso, el 50 por ciento de los compradores vienen de allá”, precisó Raúl Aravena, directivo de la Cámara Franca de Punta Arenas, ubicada en el extremo austral chileno. Según dan cuenta medios trasandinos, “la mayoría de los compradores provienen de Río Gallegos, Río Grande y Ushuaia”. 

El fenómeno también se ha extendido a Viña del Mar. En verano las autoridades de ese lugar han dado cuenta de una verdadera invasión de argentinos que cruzaron por el paso Los Libertadores aprovechando el período vacacional y los fines de semana largo. Ximena Sepúlveda, subgerenta comercial de la cadena Ripley ubicada en esa ciudad, aportó precisiones: “Los argentinos miran lo que ofrecemos y nos dicen que encuentran tecnologías más actualizadas que las que llegan a su país. Se llevan principalmente equipos electrónicos, televisores y consolas de juegos”.

 

Uruguay 

Por el lado de Uruguay, el panorama resulta bastante similar. Los productos que más atraen a los argentinos van desde teléfonos inteligentes, como los iPhone, hasta electrodomésticos pequeños. En cuanto a telefonía móvil, las sucursales de Salto, Colonia y Punta del Este de la cadena ‘Cellular Center’ dan cuenta de un repunte en sus ventas, producto de este fenómeno.

 

“En localidades como Punta del Este, Paysandú, Mercedes y Colonia, se nota una gran cantidad de público argentino que viene a comprar cosas que no consiguen en su país”, reveló Rozenblum, de Motociclo, y agregó: “Las planchas, licuadoras, cafeteras, batidoras y algunos equipos de aire acondicionado, son artículos que también últimamente han tenido bastante mayor salida”. 

Fernando Vieites, gerente general de supermercados Multiahorro y presidente de la Asociación de Supermercados del Uruguay (ASU), afirmó: “Los clientes argentinos nos comentan que vienen a comprar acá porque no consiguen allá”. Los epicentros de adquisiciones, según este empresario, es perceptible en los puntos de venta de la marca situados en Mercedes, Salto y Montevideo.

 

En virtud del actual escenario, algunas compañías uruguayas ya están afinando sus estrategias de marketing para captar una mayor cantidad de clientes argentinos. 

Paraguay y Bolivia

 

Más allá de Chile y Uruguay, si hay una zona muy popular para los tours de compras de los argentinos, ésta es Ciudad del Este, enclavada en el lado paraguayo de la controvertida Triple Frontera y frente a la localidad brasileña de Foz do Iguazú. 

Lo de controvertida no es a título gratuito: se estima que la Triple Frontera recibe cada año casi dos millones de turistas y que el contrabando en ese punto, según cifras divulgadas por el Congreso estadounidense, mueve hasta 3.000 millones de dólares anualmente.

En Ciudad del Este se puede adquirir desde tecnología, indumentaria, calzados de todo tipo, marroquinería, perfumes y hasta joyería. Para dar una idea de lo popular que se ha vuelto este destino, cabe señalar que, de acuerdo a la Oficina Regional de la Secretaría Nacional de Turismo de Paraguay, de los casi 20.000 extranjeros que arribaron en 2011, la mitad fueron argentinos. 

Otro lugar con creciente afluencia, en este caso de pobladores del Norte, es Villazón, ciudad boliviana que limita con la jujeña La Quiaca. Equipos GPS, reproductores MP3, cámaras digitales, conviven con un sinfín de artículos. Si bien es un lugar en el que resulta clave conocer de antemano dónde comprar (hay muchas falsificaciones), las diferencias de precio llegan hasta el 50 por ciento.

 

Así es como los argentinos han ido descubriendo nuevos destinos en los cuales pueden hacerse de marcas que no encuentran localmente o de productos que se comercializan a precios sustancialmente más baratos. Son las ‘nuevas uruguayanas’, que crecen al calor de los altos valores locales, como también de los beneficios impositivos que se ofrecen en Tierra del Fuego para promover la industria nacional, pero que no llegan al bolsillo de los consumidores locales.

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Gualeguaychú - Entre Ríos